martes, 19 de agosto de 2008

El Tábano














































Una buena descripción de Alicante sería: mezcla de pozo y paraíso. Y justamente donde se unen la calle Paraíso con la del Pozo, en el barrio San Antón, donde todavía los niños juegan en la acera y al anochecer la gente se sienta en los umbrales, en el vértice de esa manzana, digo, que comúnmente se llama esquina, se encuentra el Tábano. Bicho extraño, con aspecto de taberna-biblioteca, que se llena de guitarras por las noches y amanece girando en sus divagues.
Lo abrimos, mejor dicho, lo inventamos, hace muchos años. Entonces, lo presentábamos así:

Escuche usted, que está ahí, mirando con cara de no saber de qué se trata. Sepa que no invadimos esta esquina sólo por poner un té entre las conversaciones de la gente, ni para que la cerveza alegre el ángulo de una manzana como otras.
Llegamos hasta aquí porque tenemos asuntos pendientes con una realidad de jeta
triste, que se pinta lagrimones y no ensaya con la murga.
Por eso es que ahora mismo, sobre su peinado, hay una segunda planta, un subrincón de este rincón. Allí vive un tábano rodado de lienzos y guitarras, un animal dicharachero, que saca punta a su aguijón y raya los cuadernos.
Cada tanto subimos a leerle versos y cantar; él entonces saca cerveza y cafés y cigarrillos -lo que tiene en la despensa, simplemente- más un pedazo de su noche. De ahí en adelante no le puedo contar lo que sucede, ya que ocurre de tal modo que suena mal desde el recuerdo.
De manera que si le interesa, suba con nosotros una noche. O pruebe cuando quiera a golpear su puerta... tal vez no le haga falta, suele estar abierta.

1 comentario:

PIRNIA MURT dijo...

nostalgeada de la brisa alicantina tal vez por leer esta mañana la revista que llego hace poco a manos de solari, me aproximé a estas blogeadas y leer semejante manifiesto del Tabano,quiero dejar mi testimonio de haber andado por alli,de haber bebido mas de una cervezita pequeñita, de haber llorado bajo el influjo de los flamencos que habitan esa esquina ... en fin un abrazo desde la humedad que me circunda al espejo de alicia,perdon digo del tábano.
este pezdelaire.